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Recuperan la mandíbula fosilizada de un armadillo gigante

Recuperan la mandíbula fosilizada de un armadillo gigante

Fue hallada por el Grupo Conservacionista de San Pedro en rocas de 700.000 años. La mandíbula fósil fue hallada dentro de una costra calcárea de gran dureza, la cual fue retirada pacientemente por Julio Simonini, integrante del equipo sampedrino.
San Pedro Informa
martes 31 de ago.
Recuperan la mandíbula fosilizada de un armadillo gigante

El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro acaba de recuperar la rama mandibular derecha de un armadillo gigante del género Neosclerocalyptus, un herbívoro de 250 a 300 kilogramos de peso.

El fósil fue descubierto en un predio de la empresa Tosquera San Pedro y fue observado en rocas pertenecientes a la etapa final de la edad Ensenadense, un período comprendido entre los 700.000 y 500.000 años atrás.

 

La clasificación del fósil fue realizada en conjunto entre el Grupo Conservacionista y el Dr. Alfredo Zurita, del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Corrientes) y docente de la Universidad Nacional del Nordeste.

Según apreciaciones del Dr. Zurita, “la única especie del género detectada en la zona de San Pedro es Neosclerocalyptus ornatus, animales de 1,8 a 2 metros de longitud, para quienes estimamos una masa corporal en el rango de los 250 a 300 kilogramos. Los estudios realizados sobre este género, nos han permitido saber que estos animales, a lo largo de su historia evolutiva, se han mantenido prácticamente sin cambios en su tamaño.”

 

La mandíbula fósil fue hallada dentro de una costra calcárea de gran dureza, la cual fue retirada pacientemente por Julio Simonini, integrante del equipo sampedrino. El lugar del hallazgo, propiedad de la familia Iglesias, está ubicado en cercanías del Barrio Los Cazadores y la capa de sedimentos donde apareció la pieza se encuentra a unos 8 o 9 metros de profundidad del suelo actual. El cuerpo de estos mamíferos, incluídas la cabeza y la cola, estaba protegido por una coraza rígida de un centímetro de espesor. Eran herbívoros y poseían garras preparadas para desenterrar ciertas raíces y tubérculos.

 

Desde el museo, José Luis Aguilar comenta que “lo que hace interesante a esta pieza es que, más allá de estar muy completa, conserva toda su serie dental, lo que la hace valiosa para futuros estudios vinculados a la presencia de la especie en nuestra zona y el análisis de posibles variaciones de formas y tamaños vinculados a la antigüedad de la misma. Si bien el museo, a lo largo de los años ha recuperado ejemplares en excelente estado de conservación, siempre es importante sumar estos fósiles provenientes de la edad Ensenadense, ya que es un momento del tiempo que sigue brindando novedades sobre el desarrollo de la fauna fósil de la región.” 


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El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro acaba de recuperar la rama mandibular derecha de un armadillo gigante del género Neosclerocalyptus, un herbívoro de 250 a 300 kilogramos de peso.

El fósil fue descubierto en un predio de la empresa Tosquera San Pedro y fue observado en rocas pertenecientes a la etapa final de la edad Ensenadense, un período comprendido entre los 700.000 y 500.000 años atrás.

 

La clasificación del fósil fue realizada en conjunto entre el Grupo Conservacionista y el Dr. Alfredo Zurita, del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Corrientes) y docente de la Universidad Nacional del Nordeste.

Según apreciaciones del Dr. Zurita, “la única especie del género detectada en la zona de San Pedro es Neosclerocalyptus ornatus, animales de 1,8 a 2 metros de longitud, para quienes estimamos una masa corporal en el rango de los 250 a 300 kilogramos. Los estudios realizados sobre este género, nos han permitido saber que estos animales, a lo largo de su historia evolutiva, se han mantenido prácticamente sin cambios en su tamaño.”

 

La mandíbula fósil fue hallada dentro de una costra calcárea de gran dureza, la cual fue retirada pacientemente por Julio Simonini, integrante del equipo sampedrino. El lugar del hallazgo, propiedad de la familia Iglesias, está ubicado en cercanías del Barrio Los Cazadores y la capa de sedimentos donde apareció la pieza se encuentra a unos 8 o 9 metros de profundidad del suelo actual. El cuerpo de estos mamíferos, incluídas la cabeza y la cola, estaba protegido por una coraza rígida de un centímetro de espesor. Eran herbívoros y poseían garras preparadas para desenterrar ciertas raíces y tubérculos.

 

Desde el museo, José Luis Aguilar comenta que “lo que hace interesante a esta pieza es que, más allá de estar muy completa, conserva toda su serie dental, lo que la hace valiosa para futuros estudios vinculados a la presencia de la especie en nuestra zona y el análisis de posibles variaciones de formas y tamaños vinculados a la antigüedad de la misma. Si bien el museo, a lo largo de los años ha recuperado ejemplares en excelente estado de conservación, siempre es importante sumar estos fósiles provenientes de la edad Ensenadense, ya que es un momento del tiempo que sigue brindando novedades sobre el desarrollo de la fauna fósil de la región.” 


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El equipo del Museo Paleontológico de San Pedro acaba de recuperar la rama mandibular derecha de un armadillo gigante del género Neosclerocalyptus, un herbívoro de 250 a 300 kilogramos de peso.

El fósil fue descubierto en un predio de la empresa Tosquera San Pedro y fue observado en rocas pertenecientes a la etapa final de la edad Ensenadense, un período comprendido entre los 700.000 y 500.000 años atrás.

 

La clasificación del fósil fue realizada en conjunto entre el Grupo Conservacionista y el Dr. Alfredo Zurita, del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Corrientes) y docente de la Universidad Nacional del Nordeste.

Según apreciaciones del Dr. Zurita, “la única especie del género detectada en la zona de San Pedro es Neosclerocalyptus ornatus, animales de 1,8 a 2 metros de longitud, para quienes estimamos una masa corporal en el rango de los 250 a 300 kilogramos. Los estudios realizados sobre este género, nos han permitido saber que estos animales, a lo largo de su historia evolutiva, se han mantenido prácticamente sin cambios en su tamaño.”

 

La mandíbula fósil fue hallada dentro de una costra calcárea de gran dureza, la cual fue retirada pacientemente por Julio Simonini, integrante del equipo sampedrino. El lugar del hallazgo, propiedad de la familia Iglesias, está ubicado en cercanías del Barrio Los Cazadores y la capa de sedimentos donde apareció la pieza se encuentra a unos 8 o 9 metros de profundidad del suelo actual. El cuerpo de estos mamíferos, incluídas la cabeza y la cola, estaba protegido por una coraza rígida de un centímetro de espesor. Eran herbívoros y poseían garras preparadas para desenterrar ciertas raíces y tubérculos.

 

Desde el museo, José Luis Aguilar comenta que “lo que hace interesante a esta pieza es que, más allá de estar muy completa, conserva toda su serie dental, lo que la hace valiosa para futuros estudios vinculados a la presencia de la especie en nuestra zona y el análisis de posibles variaciones de formas y tamaños vinculados a la antigüedad de la misma. Si bien el museo, a lo largo de los años ha recuperado ejemplares en excelente estado de conservación, siempre es importante sumar estos fósiles provenientes de la edad Ensenadense, ya que es un momento del tiempo que sigue brindando novedades sobre el desarrollo de la fauna fósil de la región.” 


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