San Pedro, domingo 28 de noviembre de 2021
19 °C
Cielos cubiertos con lluvias moderadas
19 °C
Cielos cubiertos con lluvias moderadas
Histórico ascenso

Con Matías Nouet Flandria empató en la última, ganó por penales y ascendió

Con Matías Nouet Flandria empató en la última, ganó por penales y ascendió

El Canario se impuso ante Colegiales y jugará la próxima temporada en la Primera Nacional. El sampedrino erró un penal en la definición desde los 12 pasos. Es el primer ascenso de Flandria a la segunda categoría del fútbol argentino.
San Pedro Informa
domingo 21 de nov.
Con Matías Noeut Flandria empató en la última, ganó por penales y ascendió

Es el premio a no rendirse. Es el premio a no bajar los brazos. Es el premio a dejar todo hasta la última pelota. Es el premio a la perseverancia, la tenacidad y el sacrificio. Flandria pasó de las lágrimas por sentirse que se le escapaba la oportunidad de volver a la Primera Nacional a las lágrimas de la emoción por conseguir el sueño. Pasó de la bronca al éxtasis general, de la desazón a la locura extrema, de desconsuelo a la felicidad plena. Después de tres años, el Canario retornó a la segunda categoría del fútbol argentino y lo logró en una finalísima contra Colegiales que tuvo todos los condimentos. ¡Salud, campeón!

Cuando parecía que el Tricolor le cortaba las alas, el local sacó el amor propio de adentro y, en el último minuto de juego, Franco Tisera se hizo gigante en el área grande y metió la cabeza para darle la victoria a su equipo y llevar la definición a los puntos de penal, algo impensado -pero sí anhelado- escasos segundos antes. Luego, desde los 12 pasos, la tensión se apoderó de todos. Sin embargo, Flandria, que venía del envión anímico de sentirse muerto y resucitar a tiempo, aprovechó y se sostuvo en la figura de Juan Manuel Lungarzo, quien metió un penal y atajó dos para ser uno de los héroes.

Con el campeonato, Jáuregui está de fiesta, la misma que comenzó en el Carlos V y que se extendió por todo el pueblo, la misma que iniciaron las 5.000 almas que fueron a la cancha y la siguieron las otras miles que dieron vueltas por la plaza principal y las calles de la ciudad. Lugar del choripan más cotizado del Ascenso, ahora también será conocido por el testazo de Tisera, las atajadas de Lungarzo, la emoción de un Lobo Montenegro cada vez más eterno y un plantel que dejó todo por lograr la quimera.

Los abrazos se multiplican, las sonrisas se contagian, el alivio les hizo volver el alma al cuerpo, la euforia no se detiene ni se detendrá por varios días. Los hinchas, muchos de ellos castigados por la situación social, encuentran en el fútbol y en su Canario la felicidad de alejar los problemas que los acechan. Hoy nada puede parar con la fiesta que se desató. Porque, con el ticket en mano, ya están preparados para tomar el vuelo y llegar a lo más alto. Claro, ya son Nacional.




Olé

espacio publicitario

Comparti esta nota
Es el premio a no rendirse. Es el premio a no bajar los brazos. Es el premio a dejar todo hasta la última pelota. Es el premio a la perseverancia, la tenacidad y el sacrificio. Flandria pasó de las lágrimas por sentirse que se le escapaba la oportunidad de volver a la Primera Nacional a las lágrimas de la emoción por conseguir el sueño. Pasó de la bronca al éxtasis general, de la desazón a la locura extrema, de desconsuelo a la felicidad plena. Después de tres años, el Canario retornó a la segunda categoría del fútbol argentino y lo logró en una finalísima contra Colegiales que tuvo todos los condimentos. ¡Salud, campeón!

Cuando parecía que el Tricolor le cortaba las alas, el local sacó el amor propio de adentro y, en el último minuto de juego, Franco Tisera se hizo gigante en el área grande y metió la cabeza para darle la victoria a su equipo y llevar la definición a los puntos de penal, algo impensado -pero sí anhelado- escasos segundos antes. Luego, desde los 12 pasos, la tensión se apoderó de todos. Sin embargo, Flandria, que venía del envión anímico de sentirse muerto y resucitar a tiempo, aprovechó y se sostuvo en la figura de Juan Manuel Lungarzo, quien metió un penal y atajó dos para ser uno de los héroes.

Con el campeonato, Jáuregui está de fiesta, la misma que comenzó en el Carlos V y que se extendió por todo el pueblo, la misma que iniciaron las 5.000 almas que fueron a la cancha y la siguieron las otras miles que dieron vueltas por la plaza principal y las calles de la ciudad. Lugar del choripan más cotizado del Ascenso, ahora también será conocido por el testazo de Tisera, las atajadas de Lungarzo, la emoción de un Lobo Montenegro cada vez más eterno y un plantel que dejó todo por lograr la quimera.

Los abrazos se multiplican, las sonrisas se contagian, el alivio les hizo volver el alma al cuerpo, la euforia no se detiene ni se detendrá por varios días. Los hinchas, muchos de ellos castigados por la situación social, encuentran en el fútbol y en su Canario la felicidad de alejar los problemas que los acechan. Hoy nada puede parar con la fiesta que se desató. Porque, con el ticket en mano, ya están preparados para tomar el vuelo y llegar a lo más alto. Claro, ya son Nacional.




Olé

" >

Comparti esta nota
Es el premio a no rendirse. Es el premio a no bajar los brazos. Es el premio a dejar todo hasta la última pelota. Es el premio a la perseverancia, la tenacidad y el sacrificio. Flandria pasó de las lágrimas por sentirse que se le escapaba la oportunidad de volver a la Primera Nacional a las lágrimas de la emoción por conseguir el sueño. Pasó de la bronca al éxtasis general, de la desazón a la locura extrema, de desconsuelo a la felicidad plena. Después de tres años, el Canario retornó a la segunda categoría del fútbol argentino y lo logró en una finalísima contra Colegiales que tuvo todos los condimentos. ¡Salud, campeón!

Cuando parecía que el Tricolor le cortaba las alas, el local sacó el amor propio de adentro y, en el último minuto de juego, Franco Tisera se hizo gigante en el área grande y metió la cabeza para darle la victoria a su equipo y llevar la definición a los puntos de penal, algo impensado -pero sí anhelado- escasos segundos antes. Luego, desde los 12 pasos, la tensión se apoderó de todos. Sin embargo, Flandria, que venía del envión anímico de sentirse muerto y resucitar a tiempo, aprovechó y se sostuvo en la figura de Juan Manuel Lungarzo, quien metió un penal y atajó dos para ser uno de los héroes.

Con el campeonato, Jáuregui está de fiesta, la misma que comenzó en el Carlos V y que se extendió por todo el pueblo, la misma que iniciaron las 5.000 almas que fueron a la cancha y la siguieron las otras miles que dieron vueltas por la plaza principal y las calles de la ciudad. Lugar del choripan más cotizado del Ascenso, ahora también será conocido por el testazo de Tisera, las atajadas de Lungarzo, la emoción de un Lobo Montenegro cada vez más eterno y un plantel que dejó todo por lograr la quimera.

Los abrazos se multiplican, las sonrisas se contagian, el alivio les hizo volver el alma al cuerpo, la euforia no se detiene ni se detendrá por varios días. Los hinchas, muchos de ellos castigados por la situación social, encuentran en el fútbol y en su Canario la felicidad de alejar los problemas que los acechan. Hoy nada puede parar con la fiesta que se desató. Porque, con el ticket en mano, ya están preparados para tomar el vuelo y llegar a lo más alto. Claro, ya son Nacional.




Olé

" >

Copyright (c) 2021 San Pedro Informa. Todos los derechos reservados.