El histórico parador «El Alegre», ubicado sobre el kilómetro 154 de la Ruta 9, se convirtió en el reflejo de una problemática desgastante que asola a Río Tala: la seguidilla incesante de robos. En una contundente entrevista con el periodista Martín Pérez (196.7 FM Génesis), el comerciante Rubén Bazán alzó la voz para visibilizar el agotamiento, el miedo de sus empleados y la desprotección a la que se enfrentan a diario.
Durante la charla, Bazán detalló que los delitos se dan de forma sistemática y reiterada, perpetrados por un grupo minoritario de personas ya identificadas en la zona que actúan siempre en los mismos rangos horarios. Sin embargo, el reclamo no apunta únicamente a los delincuentes, sino al constante «pase de factura» entre la Policía y la Justicia: mientras unos aseguran aprehender a los sospechosos, los tribunales los liberan por fallas procedimentales o falta de pruebas, dejando a los damnificados en una encrucijada de desamparo institucional. El flagelo no se limita al parador, donde trabajan unas 18 personas, sino que alcanza a la infraestructura pública de Río Tala, las instituciones locales y a los camioneros que paran a descansar a la vera de la ruta.
Ante un panorama desgastante que atenta contra el trabajo y la tranquilidad vecinal, resulta urgente que las autoridades judiciales y las fuerzas de seguridad articulen respuestas concretas y efectivas. Mientras la burocracia paralice las soluciones, la impunidad seguirá ganándole la pulseada a la comunidad que produce y trabaja día a día.